martes, noviembre 22, 2005

Camisas y administradores

Viernes, 9 de la mañana. Alguien aporrea la puerta de mi habitación, despertándome. Acordándome de la familia de alguno me bajo de la cama y abro. Es Genoveva.

―Dame el chaqué y la camisa, que los bajo a recepción para que los planchen.

Refunfuñando, voy al armario a buscar ambas cosas. Cuando se las doy acontece la tragedia.

―¿¡Piensas ponerte una camisa azul con el chaqué!?

―Sí, ¿por?

Esos ojos, esos ojos.

―No seas burro. Vete al corteinglés y cómprate una camisa blanca.



Tras comprar una camisa blanca de Mirto en El Corte inglés de Nervión, y viendo que era temprano, decidí dar un paseo por el centro comercial que está cerca. Varias gitanas intentaban timar a los turistas, ramita de romero en mano. Entré en un Starbucks y pedí un caramel macchiato que por cierto me sirvieron sin el cartoncillo que protege las yemas de los dedos de quemaduras. Entré en el Vips de al lado cambiándome el vaso de papel de una mano a otra. Mientras esperaba a que se enfriase decidí navegar un poco por Internet: pagué los dos euros que costaba la media hora de conexión (para que luego digan que el ADSL es caro), introduje el código que figuraba en el tique que me habían dado y me dispuse a leer mi correo. Pero
La página solicitada no puede visualizarse debido a las restricciones de seguridad establecidas en el sistema. Consulte con el administrador de su equipo.
Así que volví al mostrador y le expliqué a la chica que me había atendido lo que había dicho el impertinente del ordenador. Ella puso cara de póquer y respondió que si quería me devolvía el dinero, pero que no le contase cosas raras. Cogí los dos euros y huí, claro.

Vaya forma de hacer negocio que tienen algunos: alquilando una conexión a Internet desde la que no puede accederse a Google Mail.

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